Relojes en espacios sin tiempo
madrugadas agotandose en la cotidianidad
de trenes sin vagones de consuelo
apuestos caballeros de la calle
que fueron niños de otras calles
donde el hambre esperaba en cada semaforo,
locos serpentiando en la ruta del destino
recorriendo como bolidos el microcosmos permitido malabaristas, clavados con bolas de cristal.
Trenes nocturnos de vagones tristes
Oníricos personajes cargados de ironía
Frágil apariencia y jeringas desechables.
Es media noche
algo perturba el placer del silencio
se escucha una eyaculación
alguien dejó correr el algua del grifo.
Hice un porro con diez versos
beví un botella de sonetos
no recuerdo, todos dicen que me crucé
y vomité poesía.
Estoy harto de la masturbación
Que se vuelve habitual
Y que dejó de ser una simple distracción.
Los sonidos de la ciudad adelgazan
las coronas de tristeza
que se adieren
La desazón de lo habitual cotidiano
Dimensiona la realidad que es metafora
de primer día con nieve.
La soledad se desliza en rutinas
y se repite en leitmotiv
la soledad se desliza en la noche
y se repite en días sin sol
la soledad se desliza en la indiferencia
y se repite en beosos sin sabor
la soledad se desliza en el fragroso silencio de la realidad y se repite en orgasmos sin amor.
martes, 13 de mayo de 2008
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